El fin de evaluar es orientar y mejorar el proceso educativo tomando en cuenta la observación y decisión de cuales materiales son de instrucción y que métodos son satisfactorios en su aplicación, para tomar decisiones sobre los infantes primeramente identificando sus necesidades, juzgando sus méritos para seleccionarlos y agruparlos, acercando al alumno al logro de sus potencialidades y la concientización de sus deficiencias; y guiar las regulaciones administrativas: juzgando los aspectos positivos del sistema educativo, las competencias de los docentes.
Actualmente, se está viviendo un cambio de modelo donde el cognitivismo y el constructivismo destacan la importancia de la igualdad y de los procesos, de la atención a las diferencias individuales y a la diversidad, la incorporación de las actitudes y los valores, entre otros. Con estos enfoques hay bastante acuerdo en lo teórico, cabe mencionar que la evaluación tiene como objetivo observar y reflexionar junto con el alumno , durante el proceso como docentes tenemos que captar todo tipo de acciones y reacciones , tomando en cuenta sus intereses y actitudes, descubrir su desarrollo de razonamiento, dificultades, capacidades y virtudes , posteriormente tenemos el deber de ofrecer una retroalimentación sobre sus actos, concretando todas aquellas estrategias didácticas que ayudaron a resolver las dificultades y potenciar las capacidades.
En la evaluación hay que tomar en cuenta que debemos promover con ella la moral y cognitivo de los estudiantes con la finalidad de lograr en ellos la obediencia y la sumisión en la autorreflexión y la autonomía, para ayudar al alumno para que por si mismo autocontrole el proceso de aprendizaje por medio del docente y el apoyo conveniente, pero no solo basado en que el alumno aprenda sino que aprenda a prender mejor mediante la toma de decisiones y reflexiones abstractas.
Se entiende que la construcción del conocimiento involucra un esfuerzo para organizar la información recibida, a fin de aplicarla en la comprensión de un fenómeno o en la solución de una tarea. No consiste en la posesión de verdades definitivas, acabadas e inalterables sino en un proceso continuado de rectificación de errores (Bachelard, 1981) para acceder a la complejidad de lo real. Para el campo de la evaluación, se asume que ni la verdad ni la valoración correcta están en posesión de grupos o personas privilegiadas, ya sean estos los evaluadores o los sujetos implicados en la realidad evaluada.